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Según Edith Grotberg (1998), en el marco de las ciencias sociales se
define que "la resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer
frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado
positivamente por ellas".
El fenómeno fue analizado por la especialista en resiliencia, licenciada
Verónica Rodríguez, durante una conferencia magistral que ofreció hace
unos días, durante una visita realizada a nuestra provincia.
En términos generales dijo que desde las ciencias sociales se ha venido
observando que no todas las personas que vivieron situaciones de riesgo
sufrían enfermedades o padecimientos. Había personas, especialmente
niños, sometidos a situaciones adversas que superaban y hasta salían
fortalecidos.
Se considera que son situaciones de riesgo, la pobreza, sobrecargas
físicas, stress por conflictos familiares, maltrato en todas sus
acepciones, violencia, accidentes, catástrofes, abandono, etc.
Desde la psicología social se focaliza que estos sujetos (niños y
jóvenes) que resultaron resilientes tenían por lo menos una persona
adulta, familiar o no, que los aceptó en forma incondicional,
independiente de su origen; color, temperamento, aspecto físico o
inteligencia. La influencia más positiva para los niños despojados es
una "relación significativa con un adulto, que posibilita un vínculo
para que este pueda construir un futuro diferente al presente de
adversidad y carencia".
El fenómeno de la resiliencia cobra importancia en el ámbito educativo
ya que este es un lugar clave para que los niños adquieran las
habilidades para la vida con las que harán frente a las contingencias.
El Plan Jurisdiccional de Educación Secundaria es un intento que tiende
a "desanclar" posturas paralizantes, rotuladoras negativamente hacia
nuestros niños y jóvenes que no son aceptados en el sistema educativo,
como una de las causales que hoy provoca los altos niveles de abandono y
desgranamiento.
Cabe la pregunta ¿cómo logran algunos docentes generar motivación, ser
un adulto de referencia y sostén para tantos niños "huérfanos de padres
vivos"? En este plan de mejoramiento la figura del tutor apunta a
rescatar los aspectos resilientes de cada alumno, desrotularlos,
traspasar las apariencias, las vestimentas juveniles y potenciar sus
habilidades y recursos sin prejuicios estigmatizantes.
El mayor desafío de los tutores será acompañar, orientar, escuchar,
apoyar en lo formal y académico. En los contextos sociales del hoy, urge
que los docentes reflexionen sobre las prácticas preventivas tomando
conciencia que son adultos responsables y partícipes de la salud
integral de nuestros alumnos.
Si la resiliencia es la capacidad humana de emerger fortalecido de la
adversidad, es importante que la escuela asuma la responsabilidad social
con actitudes preventivas hacia el alumno. Sus vidas no están
predeterminadas por experiencias de infancia. Es la resiliencia la que
otorga oportunidades donde la escuela es responsable del destino de vida
de niños y jóvenes.
Para que se concrete el acto resiliente en el ámbito comunitario, es
necesario una serie de sucesos a los que se denominan Pilares de la
resiliencia:
Personas adultas de referencia en las que el niño o joven puede confiar.
A menudo estas personas no son los padres.
Compromiso de las instituciones sociales donde se provee el ámbito y el
espacio para el ejercicio de la resiliencia.
Un lugar de contención o refugio donde acudan y se les otorgue sentido
de pertenencia.
Redes sociales activas donde la aceptación, el respeto y la valoración
son la trama de este tejido comunitario.
Cultivo de la espiritualidad para fortalecer valores, estimular la
autoestima e identificar los factores que actúan en detrimento de la
autoestima.
El humor como actitud de vida que implica la desdramatización de
situaciones adversas.
El cultivo de la esperanza como propuesta de futuro otorgándole a los
jóvenes el sentido de responsabilidad en la construcción de sus propios
destinos.
Iniciativas como estas, muestran la importancia en la búsqueda de nuevos
paradigmas en las políticas públicas centradas en el valor de la persona
y potenciando el desarrollo integral de los ciudadanos transformándose
en actores responsables de su espacio comunitario. |